No hace tanto que en las casas se destinaba un armario a la ropa blanca. Así se llamaba al espacio donde se guardaban sábanas, toallas y mantelerías. Estas prendas de hogar se englobaban bajo la denominación de ropa blanca porque en su mayoría estaban confeccionadas con algodón sin teñir o blanqueado antes de la hiladura. Además, al ser ropa de mucho uso era necesario blanquearla generalmente exponiéndola al sol, que al mismo tiempo la llenaba de vitalidad y de un agradable olor a limpio.

En el siglo XVII ya encontramos cuadros en los que se representan armarios donde albergar la ropa de la casa, y en la literatura, alusiones a estos maravillosos espacios de casas antiguas donde todo era colocado con la mayor delicadeza y sentido común.

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En las casas actuales, sobre todo en aquellas donde no hay mucho espacio, es complicado tener un lugar específico donde albergar la ropa blanca, sin embargo, podría ser interesante que mirarais las posibilidades de almacenaje que tenéis en casa e identificar si habría un lugar donde reunir de una forma digna y más estética vuestra ropa de casa. Quizás hay armarios que están ocupados por cosas que podéis llevar al trastero, donarlas o guardarlas en otro lugar, para dejar paso a vuestra ropa blanca. O quizás tenéis un hueco sin aprovechar donde instalar una estantería o armario a medida idóneo para cumplir esta función. Sea como sea, la sensación de abrir vuestro armario y ver toda esa ropa de la casa bien organizada os transmitirá una reconfortante sensación de “hogar”.

Organizar un armario de ropa blanca es sencillo si seguís estos pasos, ¿queréis saber cómo organizamos el armario de la ropa de casa en The Home Academy? Este el modo en el que os animamos a hacerlo:

1.- Estableced el lugar que destinaréis a armario o espacio de ropa blanca: Este primer paso es muy importante, ya que así seréis conscientes del espacio con el que realmente contáis.

2.- Reunid toda la ropa de casa que tenéis: vaciad los espacios donde actualmente tengáis toallas, sábanas y manteles y agrupadlos en un mismo lugar para comenzar a seleccionar.

3.- Revisad el estado de la ropa de casa. Es posible que algunas de estas piezas estén deterioradas, con una pérdida importante de color o quizás rotas o con manchas que ya no salen. Id separando estas piezas en un montón y en otro las que consideréis que están en buen estado. Quizás decidís que es el momento de renovar vuestra ropa de casa, lo cual estamos seguros que revitalizará vuestro hogar.

4.- Reflexionad sobre las necesidades en cuanto a cantidad de piezas a guardar: Si disponéis de mucho espacio no tendréis que haceros esta pregunta, sin embargo, si el espacio es limitado, pensad que teniendo un par de juegos de sábanas, toallas y manteles sería suficiente para hacer el cambio cuando hagáis colada.

5.- Reservad la ropa blanca para invitados. Si tenéis invitados en casa, podéis tener reservado un juego de sábanas y otro de toallas para ellos, así, al darle poco uso, se mantendrán en mejor estado por más tiempo.

6.- Seleccionad por categorías la ropa blanca, por un lado las sábanas, por otro las toallas y por otro los manteles.

7.- Doblad adecuadamente cada una de estas piezas y planchadlas para que ocupen el menor espacio posible al almacenarlas. Las sábanas tienen su particular forma de doblarse. El embozo debe quedar presentado una vez doblado y la doblez debe llevar la medida del embozo. Dentro iría la sábana bajera y las fundas de los almohadones. Las toallas se doblan de la misma forma y por juegos, de forma que la toalla de ducha envuelve a la de manos y a la de tocador.

8.- A la hora de guardarlas, revisad que estas prendas están bien secas, así evitaréis que aparezcan humedades o que amarilleen. Del mismo modo, si guardáis varios juegos, intentad que las piezas que entren limpias se vayan colocando en último lugar, así podréis ir dando una frecuencia de uso similar a todas las prendas. Si no, lo que sucederá es que siempre iréis utilizando las la que encontráis más a mano.

9.- Si vais a guardar mantelerías delicadas que sólo sacáis en momentos especiales, os recomendamos que una vez bien secas las envolváis en papel de seda blanco para evitar que amarilleen.

10.- Perfumad los armarios con jabones naturales o con flor seca de lavanda, es un antipolillas natural y además aportará a vuestra ropa blanca un aroma reconfortante que luego impregnará vuestra casa.

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